9 de mayo de 2011

De los carteles de los políticos

Ya estamos de nuevo inmersos en una campaña electoral. Durante los próximos días los políticos intentarán convencernos para que apoyemos sus candidaturas. Para ello, nos saturarán con sus soflamas y peroratas, destacando sus (cuestionables) aciertos o los errores de los contrarios.
Me han llamado la atención los carteles electorales de los candidatos a la Comunidad de Madrid del PP y del PSOE, Esperanza Aguirre y Tomás Gómez. Y me han llamado la atención, digo, por lo malos que son. Tratar con políticos es difícil. Son egocéntricos, tienen el tiempo justo para todo, muchas voces que les aconsejan (o simplemente les pelotean)… Es difícil llevar sus campañas de comunicación…

Pero a estos niveles, en estos momentos, uno espera un poco más. Me viene a la memoria una campaña de Telemadrid de hace unos años en la que el lema era” Espejo de Todos” y que muy pronto fue la mofa de todo el mundo ya que los más avispados se dieron cuenta de que podía leerse también “Espe jode todo”. Pues lo que ocurre ahora tiene cierto parecido, pero sólo con la imagen.

Empecemos con la de Aguirre. Un cartel en el que predomina el blanco, un color que nos transmite paz y confianza. Hasta ahí, bien. Un azul apastelado que va en consonancia. Pero miremos la cara de Aguirre: si pasamos por alto el maquillaje exagerado de los pómulos, la atención se nos va directamente a los ojos. O lo que deberían ser los ojos, porque parecen dos manchas debido a la forma exagerada en la que se los han perfilado.

Unos ojos pequeños transmiten desconfianza, pero unos ojos así pintados transmiten…, miedo. Además, la boca muestra una sonrisa que no es tal, es un rictus hierático que no consiguen mostrar esa supuesta bondad que pretende.

Pasemos a Gómez. Es posible que en imagen política esté todo dicho. Y todo fotografiado. Imagino que se ha intentado marcar la diferencia del retrato típico que fija los ojos a cámara con la intención de convencer con la mirada. Por eso se ha optado por una pose que considero totalmente desacertada, sobre todo acompañada por el lema “el presidente de la gente común”. Y es que el retrato, que recuerda a algunos de Obama, muestra a un Gómez distante y distraído, casi un iluminado. Todo lo contrario de lo que (espero) busca.

No sé quién ganará. Yo tengo mis preferencias. De lo que estoy seguro es de que estos retratos no van a ayudar a ninguno de los candidatos a conseguir más votos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada